A la vera del fogón: Laura Caldiz, sexóloga

Por su vigencia temática y conceptual volvemos a compartir la charla que mantuvimos oportunamente con Laura Caldiz en la que nos invita a reflexionar sobre los mitos y los tabúes vinculados a la sexualidad.

¿Qué es la sexualidad y cómo ha cambiado con el paso del tiempo?

Básicamente la sexualidad es aquello que tiene que ver con el sexo biológico, en interacción con una serie de normas culturales que modulan la manera de comportarse y que influyen en nuestra forma de ser sexuales.
Creo que con el paso del tiempo las maneras de vivir la sexualidad han cambiado en muchos aspectos, por ejemplo en la actualidad tenemos un permiso mayor para hablar de sexualidad y un conocimiento que no existía en otro momento para otras generaciones. Sin embargo eso no quiere decir que tengamos más libertades que antes. En apariencia parece que las mujeres sí las tienen, pero en otro sentido en este momento son prisioneras de una serie de aspectos culturales que las obligan por ejemplo a ser tan sexuales como los hombres, o aceptar con normalidad relaciones que son transitorias aunque prefieran otras más comprometidas, o a cambiar sus modalidades de goce para que se parezcan mucho más a las masculinas. La presión cultural sobre los hombres es muy fuerte también y pone el rendimiento sexual y la frecuencia de sus relaciones como medida de la hombría.

¿Qué tabúes se han ido cayendo y cuáles son los principales mitos ligados a la sexualidad?

En la medida en que uno tiene desconocimientos arma mitos y maneras de explicar por qué las cosas son así. Entonces hay muchos mitos que circulan entre los adolescentes como el que sostiene que si mantenés relaciones sexuales parado hay menos posibilidades de que la mujer quede embarazada o ese tipo de cosas sin fundamentos. De todos modos hoy en día hay mil maneras diferentes de acceder al conocimiento, formas que para otras generaciones no estaban disponibles, y si bien es cierto que puede haber situaciones míticas a partir de un desconocimiento creo que hay muchos menos mitos que en otras épocas donde los tabúes y los mitos eran un súper tema.
Por otro lado creo que sigue habiendo aspectos sobre los que existe un desconocimiento fuerte, porque a pesar de que la educación sexual en las escuelas debería ser priorizada, es muy pobre y la mayoría de los maestros ni siquiera se anima a dar este tema, a pesar de que existen excelentes manuales que ofrecen herramientas para que la educación sexual se practique con más tranquilidad. En este sentido sigue habiendo resquemores, protestas de padres y de gente que no está tan de acuerdo con que deba y pueda educarse en materia sexual.
Respecto a los mitos aún vigentes todavía está instalada una concepción que sostiene que lo que le sucede a los hombres es lo que debería sucederle a las mujeres. Y eso sigue hasta hoy.
Recordemos que históricamente y durante mucho tiempo, se sostuvo la idea de lo masculino como normativo: el hombre como medida de las cosas. En muchos aspectos estos conceptos están todavía presentes porque persiste la idea de que las mujeres deberían comportarse y reaccionar frente al sexo como lo hacen los hombres. Sin embargo mujeres y hombres somos muy diferentes sexualmente hablando, los estímulos que nos excitan son diferentes y las circunstancias necesarias para el disfrute y el cuidado también lo son.
El fenómeno más reciente en relación a esto es la aparición del mal llamado “viagra rosa”, una droga que supuestamente incrementa el deseo sexual en las mujeres. Se trata de un medicamento que tiene que ser tomado todos los días, que actúa modificando la neurotransmisión y que produce una cantidad importante de efectos no deseados. Todo esto para producir un moderado incremento del deseo sexual, ya que en las pruebas de laboratorio este medicamento demostró incrementar la frecuencia de las relaciones sexuales en poco más de una vez al mes, algo similar a lo que produce el efecto placebo.

¿Qué opinión tiene al respecto?

La naturaleza en ese sentido ha hecho una clara diferencia ya que para los machos de todas las especies el sexo es mandatorio, es algo muy importante y el interés sexual va a ser siempre mayor al femenino. De hecho la cantidad de testosterona que produce un hombre es entre un 10 % y un 100 % mayor a la que producen las mujeres, eso solo está indicando la clara diferencia a la que me refiero, porque la testosterona es la hormona del deseo sexual por excelencia.
En la medida que las mujeres la pasan bien, se divierten y son estimuladas, es posible que tengan relaciones sexuales con más frecuencia, pero de ninguna manera la falta de deseo o su menor intensidad indica que estén enfermas o necesiten una pastillita. Esto es algo sumamente peligroso porque detrás están los negocios millonarios de la industria farmacéutica y lo cierto es que no existe ninguna droga que despierte el deseo sexual. Es más probable que la falta de deseo se resuelva con un mimo, con una linda cena, una salida o una palabra cariñosa. Cualquiera de estas cosas puede ser un afrodisíaco mucho más potente que esta pastilla que se vende, se tiene que tomar todos los días y tiene una cantidad importante de efectos colaterales adversos. Sin embargo como estas cosas circulan rápidamente es muy probable que en cualquier momento aparezca en el país esta droga y muchísimos médicos la recomienden, porque frente a las señoras que digan que no saben qué hacer ante la falta de ganas de tener relaciones sexuales, los médicos que tampoco sepan qué hacer o qué decir y tengan a disposición ese medicamento es muy probable que lo administren.
Está es una de esas situaciones en las que el desconocimiento hace que quedemos apresados dentro de un mito –la igualdad de deseos femeninos y masculinos– que en este caso particular, favorece la comercialización de esta pastillita peligrosa que representa grandes réditos económicos para la industria farmacéutica.

¿Qué rol juega el advenimiento de nuevas tecnologías?

Creo que uno de los fenómenos más significativo en relación a las nuevas tecnologías tiene que ver con la proliferación de la pornografía. Tradicionalmente los varones se han estimulado con imágenes de revistas, con otras cosas que les resultan eróticas o con su propia imaginación. Pero en este momento la posibilidad de acceso absolutamente gratuito sin ningún tipo de censura ni filtro resulta en una invasión de la pornografía, la cual se ha ido convirtiendo realmente en la principal instancia que enseña sexo a la gente joven y no tan joven también. En otra época un varón cuando empezaba a tener relaciones sexuales a lo mejor no había visto nunca el cuerpo de una mujer desnudo. En la actualidad cuando se empieza a tener relaciones ya se han visto montones de imágenes y situaciones que en realidad, todos los que tenemos relaciones sexuales, sabemos que no se parecen demasiado a las relaciones de la vida real. Además la pornografía al ampliarse su difusión ha ido subiendo de tono, cada vez es más osada y grosera y propone cosas que no se parecen a lo que la mayoría de la gente practica. Sin embargo está instalada como la maestra, como la que enseña.

¿En qué cuestiones se ha avanzado en las últimas décadas y qué falta todavía con respecto a la enseñanza en materia de educación sexual?

A partir de todo lo que tuvo que ver con el SIDA se ha avanzado y mucho. El conocimiento que existe con respecto al sexo y la liberalidad para hablar de estos temas nunca fue tan importante ni estuvo tan presente. Sin embargo siempre va a faltar algo. Una cosa es que desde un Ministerio de Educación se haga un buen manual de educación sexual y otra que el maestro tenga ganas o esté capacitado para usarlo, lo ponga en práctica y se sienta confiado y tranquilo para pararse con este tema frente a los alumnos. Sobre todo porque la educación sexual es necesaria tanto para los chicos como para los adultos. También está más presente la necesidad de proteger a los niños frente a determinado tipo de cuestiones que se han incrementado en los últimos tiempos como la violencia sexual contra los chicos. Siempre van a seguir faltando cosas pero en varios aspectos se ha avanzado y mucho.

¿Cuáles son las principales problemáticas vinculadas a la sexualidad que tienen los jóvenes y los no tan jóvenes de los barrios populares?

Creo que se promociona el sexo como algo a lo cual todo el mundo puede acceder y todos la pasan bárbaro menos uno mismo. Entonces esto influye mucho en la presión que los varones ejercen sobre las chicas para empezar a tener relaciones, sobre todo en estos tiempos en los que ya no es tan común que los varones se inicien con prostitutas, sino que empiezan a tener relaciones con chicas de su edad. Hay una fuerte presión masculina sobre las adolescentes mujeres en este aspecto y esto se hace más fuerte en los sectores populares.
Por otro lado el sexo es algo que requiere de intimidad y de un lugar tranquilo para que a una pareja joven le vaya bien y disfrute el momento. Y por las condiciones habitacionales de los sectores populares esto se complica ya que o hay un sólo dormitorio o se duerme con hijos, padres o abuelos en el mismo cuarto. Si esto es una complejidad para los adultos, lo es más todavía para la gente joven que habita esa misma casa.

¿Cómo tendría que elegir una persona su método anticonceptivo?

La decisión es algo personal, es importante que tanto las mujeres como los hombres se cuiden, pero encontrar el método anticonceptivo apropiado tiene que ver con las edades, con la salud y muchas otras variables, por eso es que el tema merece una consulta específica y no se puede establecer una generalidad en ese aspecto. En la actualidad no solamente buscamos que el método que se utilice sea anticonceptivo sino que además también proteja contra las infecciones de trasmisión sexual, entonces la elección es más compleja. De cualquier manera el más popular de todos sigue siendo el condón, que cumple bien su función respecto a estos dos aspectos.

Recibís consultas desde más de tres décadas. ¿Han variado en algo con el paso del tiempo?

Los problemas sexuales básicos por los cuales la gente consulta son los mismos de siempre. Lo que sucede es que están puestos en distintos contextos. En las mujeres las consultas están referidas principalmente a las dificultades para tener orgasmos de la manera en que la cultura dictamina que deberían tenerlo o a la falta de interés sexual en parejas de larga duración. En el caso de los hombres las principales consultas tienen que ver con problemas de erección que muchas veces están relacionados con condiciones físicas generales. También hay problemas sexuales que en los hombres se corresponden con enfermedades como la diabetes o la hipertensión específicamente. Otra consulta frecuente tiene por protagonistas a hombres que están muy interesados en una mujer y precisamente a raíz de este alto grado de interés tienen menos rendimiento sexual. Estos son algunos de los problemas frecuentes que aparecen en las consultas pero ninguno de ellos es una enfermedad. Hay que aclarar que alguien que tiene un problema sexual no está enfermo ni psicológica ni mentalmente, simplemente no le salen las cosas como le gustaría que le salieran y hay que ver por qué.
El sexo se disfruta toda la vida: si uno lo disfrutó antes es muy probable que lo siga disfrutando de más grande, si a uno nunca le fue muy bien de joven es más probable que de grande siga teniendo problemas, pero no hay una regla. A lo mejor una persona que no disfrutó del sexo en su relación con determinada pareja cambia de pareja y aunque ya sea grande empieza a disfrutar de una manera distinta, no hay una edad para eso.

¿De qué manera los cuerpos están atravesados por la sociedad?

No hay manera que el cuerpo no esté atravesado por lo social porque hay demandas culturales respecto a cómo uno debería ser sexualmente, que llegan a través del marketing, la televisión, la publicidad, lo que se muestra que hacen los famosos, lo que dicen mis amigos y lo que yo fantaseo que hacen otros y otras. Esta es una época donde hay una franca promoción del sexo, por lo cual socialmente los cuerpos están mucho más atravesados por la sociedad que en otras épocas donde todo esto era mucho más silencioso y no había tanta presión. Las influencias culturales en la consulta sexológica contemporánea influyen y mucho cuando se promocionan determinado tipo de cosas, como por ejemplo lo que está pasando ahora con el “viagra rosa”: aumenta la consulta de las mujeres que ya sentían su falta de deseo sexual como un problema desde hace tiempo y por influencia de la cultura se abren a esta perspectiva de la pastilla. Pero desde que apareció la sexología contemporánea hace casi 30 años hasta el presente han aparecido consultas que antes no se hacían, esto quiere decir que influye fuertemente la cultura en la consulta y que por lo menos habilita la posibilidad de hablar.

¿Cuáles son las principales diferencias respecto a cómo viven el sexo el hombre y la mujer?

Son muy diferentes desde el punto de vista psicológico y también desde el punto de vista orgánico, sus genitales y todo su funcionamiento. Otro aspecto dónde son sumamente diversos es en el interés sexual, es más habitual que sean los hombres los interesados en mantener más relaciones sexuales. Por otro lado es cierto que a las relaciones sexuales masculinas siempre corresponde la aparición de un orgasmo, cosa que no pasa muy seguido en las mujeres. Los promedios de las mujeres que alcanzan el orgasmo en las relaciones heterosexuales convencionales no superan el 30 por ciento y es muy distinto cuando al final de una actividad hay un “premio” –por decirlo de alguna manera– que cuando no lo hay.
Por otro lado las mujeres necesitan del cortejo previo a las relaciones sexuales, sentirse un poquito mimadas, un poquito queridas, admiradas, son situaciones que resultan sumamente importantes. De hecho no somos los únicos en la naturaleza, ya que la mayoría de los animales realizan su cortejo. En ese sentido hay algo muy distintivo: generalmente la hembra es la que elige y el macho el que se tiene que pavonear, como hace el pavo real con todo su plumaje o como hacen la mayoría de las especies de aves, en las que los machos tienen un plumaje muy colorido mientras que las hembras no lucen tanto pero son las que eligen los genes. Sin embargo en nuestra sociedad pensamos que son las mujeres las que se tienen que pavonear y mostrar. Me parece interesante que sepamos que hay diferencias, que somos distintos y que ambos sexos podemos pasarla muy bien y disfrutar juntos sexual y emocionalmente, pese a ser universos diferentes.
Hay un especialista que hizo una investigación en 37 países preguntando cuáles eran las cosas –sexualmente hablando– que les gustaban a las mujeres y a los hombres, y su conclusión fue que en todos lados y a todo el mundo le gusta que el otro sea amable, en el sentido de ser capaz de ser amado, de amar y ser cariñoso. Esa es la característica esencial y el denominador común en todos los casos.

Las imágenes que ilustran El Fogón del Encuentro integran el ensayo fotográfico Otras latitudes y son obra y gentileza de Jorge Piccini